Ficha 12.1: Esquema Keynesianismo y Estado de Bienestar

 

“La crisis del 30 trajo, tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo capitalista, innumerables quiebras, tasas de desempleo exorbitantes y caídas muy fuertes de la producción. Mientras maduraban los frutos de la organización fordista de la producción y las capacidades productivas se multiplicaban, los postulados económicos vigentes no conseguían dar cuenta de la profunda crisis en la que se vio sumida la economía.

No había dudas; era necesario replantear los presupuestos neoclásicos. Y quien tomó este desafío fue el economista inglés John Maynard Keynes [1883-1946], un personaje que, aun desde su perspectiva crítica, no fue menos liberal que sus predecesores. No cabe duda de que Keynes estaba en las antípodas del pensamiento socialista; su intención era salvar la economía de mercado capitalista de los errores en los que estaban sumidos los economistas, quienes sugerían recetas ortodoxas esperando la autorregulación del mercado para salir de la crisis”.

MARCADIA, Elena. Estudios de historia económica y social. de la revolución industrial a la globalización neoliberal. Buenos Aires. Biblos. 2002. Pág. 46

 

El Estado del bienestar

En Europa Occidental, y en menor medida en EEUU, el crecimiento económico de la posguerra estuvo acompañado de la progresiva implantación del Estado del bienestar, que comporta la intervención de los poderes públicos en la vida económica y social, sin merma de las libertades del individuo. Esta intervención del Estado garantiza unas condiciones de vida dignas para todos los ciudadanos, introduciendo criterios de regulación del mercado y de redistribución de la riqueza.

La intervención del Estado se orientó hacia los siguientes objetivos:

·         Impulsar el crecimiento económico y la máxima ocupación laboral.

·         Aplicar una política fiscal progresiva (impuestos directos más altos en función de la riqueza), que proporcione los fondos necesarios para atender a las necesidades de la población.

·         Crear y sostener unos servicios públicos universales (sanidad, educación, vivienda, pensiones de jubilación, subsidio de paro...)

·         Intervenir en ámbitos decisivos para la sociedad (transportes, industrias básicas, energía...), así como en la política monetaria.

·         Regular el mercado para impedir movimientos financieros especulativos (actividad de los bancos, sociedades de inversión...).

·         Adquirir la condición de gran empresa pública con empleados (funcionarios) y actuar como agente de redistribución de la riqueza.

Keynes fue quien, de esta manera, racionalizó dentro de la teoría aquellas medidas que los gobiernos de todo el mundo capitalista llevaron adelante para salir de la crisis del 30 y que perduraron para la construcción de los Estados de bienestar. Sus postulados convencieron al mundo capitalista de la necesidad-y virtuosidad-de regular el mercado.


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