Ficha 10: La obra de Batlle en lo económico: estatismo y nacionalización


El principio ideológico era que los servicios públicos esenciales debían estar en manos del Estado. Varias razones apuntalaban en Batlle esta convicción: el Estado era el organismo representativo de la sociedad, es decir, de todas las clases sociales, y estaba por encima de sus disputas; el Estado debía intervenir allí donde el capital privado fuera indeciso o temiera perder dinero, porque no estaba guiado por el afán de lucro sino de servicio público; el Estado tenía el deber de sustituir en lo posible a las empresas extranjeras que se llevaban la ganancia fuera de fronteras debilitando así al país.

 

Para la concepción batllista, pues, el capital privado manejando a una empre sa pública podría herir a la sociedad de varias maneras: poniendo su interés particular antes que los intereses generales de la población, estableciendo una administración insuficiente o, por el contrario, monopólica, en desmedro del interés nacional o creando problemas sociales por su continua oposición a sus obreros y funcionarios. Baltasar Brum lo dirá mucho más tarde, en 1927, a los empleados del Banco Hipotecario, ya estatizado:

"La administración del Ferrocarril Central o del Banco Francés e Italiano, se dice, es menos costosa que la de los ferrocarriles del Estado o la del Banco Hipotecario. Ello es relativamente cierto, ya que el servicio no por eso es más caro (ya que el particular gana más que el Estado y no lo reinvierte como éste en la sociedad). Pero... aún así... El Ferrocarril Central tiene jefes de estación que ganan $40 o $ 50 por mes; el del Estado los tiene a $ 100 o $ 150. Y bien... el inglés economiza y se lo lleva al accionista de Londres. Su jefe de estación es pobre y no consume, no es un buen cliente de la producción uruguaya. En el otro caso, el dinero queda aquí, vive mejor y gasta todo en el país. Y no hay problema social".

La oposición ante esta política no fue tan violenta como pudo temerse porque ya existían antecedentes en la materia: Usinas Eléctricas, el Puerto, Banco de la República. Pero fueron extremadamente difíciles las nacionalizaciones, como las de los seguros, y las expropiaciones, como que fracasaron los estancos del alcohol y de tabaco, el proyecto de Frigorífico Nacional fue diferido, y sólo se logró éxito con relación al Banco Hipotecario.

Es que el capital extranjero residente en el país, fundamentalmente inglés, era muy poderoso. En ferrocarriles, gas, aguas corrientes, la inversión subía a 21 millones de libras: y otro tanto había invertido en empresas industriales y comerciales. Esos cuarenta millones de libras representaban más de 200 millones de pesos uruguayos, suma enorme dentro de nuestra incipiente economía comercial e industrial. Por ello el batllismo prefirió en algunos casos no enfrentar esa poderosa corriente de intereses, sino rodearla, hacerle la competencia, debilitarla de a poco, estableciendo, por ejemplo, carreteras paralelas a las vías férreas inglesas para competir con ellas y obligarlas a bajar los fletes, o creando los primeros ferrocarriles estatales con el mismo fin.

La lucha del Estado contra el "empresismo" inglés, como lo denominaba Batlle, se vio facilitada porque recurrió a la otra gran potencia rival, Estados Unidos, en busca de empréstitos y abastecimientos, y por la guerra mundial que debilitó a Inglaterra y le impidió mantener la hegemonía económica en estas regiones. 

Historia Uruguaya Tomo 6 pp 35.36


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